jueves, 21 de octubre de 2010

El comercio con Perú y las Filipinas, La llegada de la raza negra.

Desde un principio, España prohibió el comercio entre sus colonias y otros países, como Inglaterra y Francia, por lo que en 1503 los reyes fundaron la Casa de Contratación de Sevilla, el único puerto en toda España autoriado para recibir y mandar mercancías a las colonias en América. Este organismo se encargaba de revisar todas las mercancías que llegaban y salían de las Indias, solucionaba problemas entre comerciantes, revisaba a los migrantes y realizaba legislaciones de comercio. Sin embargo, los otros países europeos contrataron y a veces autorizaron legalmente a corsarios y piratas, que se encargaban de robar y saquear los galeones de carga españoles. Por ello, España hizo una flota pequeña para combatirlos, la cual tuvo éxito pocas veces.




Por otra parte, los españoles se dieron cuenta que los esclavos indios no eran suficientemente resistentes para llevar a cabo los trabajos como la minería y ganadería, a partir de 1580 se trajeron esclavos negros para que trabajaran en las tierras. Ellos eran mucho más resistentes, pero se mezclaron con la demás población dando origen a nuevas castas. Mucha de su influencia se ve en los ritmos de percusión, las palabras nana o nene y la marimba. 




La Nueva España estaba localizada en un territorio estratégico, ya que convergían las rutas a Asia y Europa. Por ello, Nueva España exportaba plata, oro y materias primas e importaba vino, vinagre, aceite y libros. La Nueva España mantuvo un estrcho comercio con Perú y Filipinas (a través del Galeón de Manila, mejor conocido como la Nao de China). A Perú se exportaban municiones, caballos, caña de azúcar y ganado y se importaba el azogue para la refinación de la plata. Finalmente, de Filipinas se importaban seda, especias, muebles, marfiles y perfumes. Todos estos artículos salían y llegaban del puerto de Acapulco.


4 comentarios: